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<title>Laviga en la paja ajena</title>
<link>http://lavigaenlapajaajena.bitacoras.com</link>
<description>Laviga en la paja ajena</description>
<language>es-es</language>

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<title>Bit</title>
<link>http://lavigaenlapajaajena.bitacoras.com/archivos/2007/03/13/bit</link>
<description><![CDATA[ <b><a href="http://lavigaenlapajaajena.wordpress.com/" target="_blank">Cómo se pianta la vida!</a> </b><br /><br />- Está más linda que nunca.<br />
- Si... parece dormida<br />
<br />
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<br />
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.]]></description>\n</item>

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<title>Trabajo Práctico Nº 2</title>
<link>http://lavigaenlapajaajena.bitacoras.com/archivos/2007/02/08/trabajo-practico-n-22</link>
<description><![CDATA[ <b>Lo azul, eso casi violeta, el arte del casi, de lo border, de la cornisita plain, grill, al plato, decime, a vos también te duele? <br />
Necesitás también de este sistema de velocidad invariable con boleto de rebote finito? (cuándo se terminará, te preguntás, y yo que hoy no te puedo soplar... estás a prueba)<br />
Vos, el que pide borratintas, cuando te despertás, te contás los deditos? (es el sueño el que te come la lengua, el que te los arranca mientras vos hacés fuerza con los ojos). <br />
Preferirías la obsecuencia de un malvoncito si pudieras elegir?<br />
Podés elegir? <br />
O la cábala se te frunce como un tutú de lencería soez en la lengua?</b><br /><br />Describa aquí mismo su microclima y mándelo por mail. Nuestros tahúres sabrán ocuparse como el caso grite, contestarán sabiendo del secreto de sumario. Acá (en la isla) tenemos abogados amigos, amigo, por eso estamos tranqui, sabe. Haremos un eco asociativo de cada una de sus letras, las tamizaremos de recuerdos creados, corregiremos sus silencios con apropiados saltos creativos y haremos debates básicamente técnicos sobre los carozos que le laten en las yemas. Pasaremos el contador para medir lo radiactivo de sus retoños, caramelito, y le curaremos los contornos fotosensibles que lo distraen de la palabra carne. Dicotomizarele yo misma cada esquizita mitad en cuartos estilo Luis 16 y le arremangaré la cabeza para que su cuerpo sea extraído sin demasiado vuelco. Ese es el plan. O podemos jugar a las metaforitas de dios, yo te cuento una y vos me la retrucás con algo de mayor vuelo, de magnética ausencia, aséptico, deslatigado, sin sílices ni filo. Eso se publica, no chocolatín? Siempre habrá un lugar, una libreta de a bordo con un cinturón de explosivos para lo académico de los sentidos haciendo signos con lo humano en vísperas, espesando la sintaxis, evitando el áspero abismo del tedio que nos irrumpe en las palmípedas caras de la inteligencia, poniéndole curitas a los cráteres semánticos. Mis medias tienen asma. No comas fritos. Llevás abrigo, mi amor?<br />
<br />
Ahora si, el post glacial:<br />
<br />
Qué feroz la diferencia prolijamente dispuesta en la gran mesa de las comparaciones. De noche tu féretro itinerante me ríe y yo cierro los ojos como para no asfixiarme de tu espacio. La clave está en que vos no me nombres, quisiste decir, pero sólo querías que me quedara quieta. Por suerte yo corrí y bajé las escaleras de a cuatro renglones y me escondí detrás del... (estoy contando el pecado como en las películas de malos y podrían usar esto en mi contra) y me escondí. Para afuera. Si. Y punto.<br />
Y después lo que ya sabés, esa móvil coincidencia y la metástasis de inutilidad en todos los páramos del rapto. Toda la mesa de la razón olvidada en el licuado fatal del relieve de las sombras, acuarela que poco le concede a la fantasía, aunque no creo que te acuerdes de esa parte del amor en la que yo levanto involuntariamente un pensamiento de la nada y mediante un sol de un ciclo atérmico, como biela bloqueada de irreflexión tácita y constante, le cambio el color a las tazas sólo para que queden como éramos, ávidos por comprender (paladear, saber) este pasquín clásico de sonetos, de cuartetas prolijas, de semántica perfecta, lengua viva, hasta finalmente elegir el ritual sórdido y cómodo de no querer más. Un bloqueo militar a la retórica, a la dialéctica. A la posibilidad incómoda, elíptica, de hechizar, de transformar la desazón en un troquel con cientos de salidas. <br />
El ser y su inacabable potencialidad son sólo una amenaza de destrucción, me dijiste desde adentro, sabiendo que yo no te iba a creer tanto, pero hoy leí: “el calorcito en los bolsillos” y pensé en vos, que siempre me hacés desairar a las letras. Pensé en la frase como gran big bang de algo, como elemento vanguardista de la pluma fuente, del cesto de flores de porcelana helada, del pesado crisol que se forma entre la red y los paraguas. <br />
Podría estar enhebrando un deseo cualquiera, o enmendándolo, con la certeza de que ésta vez te gano antes de abandonar con cualquier excusa (muerta por incurable), en el tiempo que se filtra por debajo de tu tiempo mientras sesentayocho tortugas me amputan sin miramientos de lo que no se hizo y del a tu lado yermo. O podría estar mezclando en este mismo instante más de diez personajes en algún tratamiento escandaloso y divertido que afloje las bisagras de ese cofrecito que nunca abrigó nada. Porque es esa diversión que roza lo infecundo la que me libera el endometrio del alma.<br />
En otro orden de cosas, es asombroso cómo crece el cráter de mi dedo. Una boca purulenta resuelta a no cesar en su grito de asombro cerrado, un arco de introducciones y exorbitancias, un canal de parto en alguna otra dirección. Sin códigos. La piel se pela en corazón. Es que la fiebre por vía dental suele ser peor que la de las cucharadas de leche. <br />
Los planetas comenzaron a segregar extrañas sustancias, dijo hoy Clarín. Infosiesta se abstiene y la Página de los calientes duda. Un vinito te tomás? Para cuando ardas en brasas de melittas, el café ya va a estar cicatrizado y el tapón de la pizarra un poco más pesado que anoche. <br />
La basura inhóspita es desesperante. Plastiquitos en flor, suculentas plazas investidas del gozo de caducar. Un papel crep, una cimitarra que intercepta a los que vienen, esa intención que sobra cuando lo que falta es el apuro. <br />
Y los restos orgánicos quedan siempre encerrados, nadie más que nosotros lo sabe. <br />
Estuvo bueno imaginarte tranquilo mientras todos ocupábamos los marcos. Algunos de cuadros, otros de puertas que no cierran. Yo no le dije nada a nadie. A veces es mucho mejor callarse y que el empeño por penetrar cada lamparita de cada mísera guirnalda de fandango rural pague por nosotros. No!... esas luces no son blandas, carboncito, le diría, pero no tiene sentido. Igual se empeña, pobre, contra los faroles. Y finalmente cae semimuerto, a los pies de un boleto escolar que no vale más que sus sueños, enfermos de muerte, gastados de batallar, como las primeras vidas se cansaban ensayando muertes también primeras, creyendo que hay alma y descansando de a ratos en eso, inventando instrumentos, y con ellos sonidos y arquetípicas ideas, nuevas en cada propio paradigma. Algo así, pero mejor expresado, porque claro, a punto de morir de tanto golpe transparente ni siquiera me arreglo, ya ni me peino. <br />
Que estés intentando aunque sea de costado o por lejano, arrimarte a la sola idea de desentramar uno solo de mis más ridículos conflictos, me honra, pero igual, no me hagas demasiado caso...   ]]></description>\n</item>

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<title>Lo que sangra - Parte 8 - (Un mundo de veinte asientos (estomacales))</title>
<link>http://lavigaenlapajaajena.bitacoras.com/archivos/2006/12/01/lo-que-sangra-parte-8-un-mundo-de-veinte-asientos-estomacales</link>
<description><![CDATA[ <b>Lo de Claudio Levrino, fue un accidente?</b><br /><br />Toma (Hopper) Número 39. Chacarita-Constitución-Barracas.<br />
Primer plano de la venda de Él Apleno sentado en el 39 rumbo a la clínica de las Santísimas Miradas que nos Echamos de los Santos del Otro Día. El Santa Luzmía está con problemas idílicicios y no puede prestarle la atención necesaria a la producción que no está para problemas, mucho menos este año que ni te cuento la de gastos que tenemos con el tema de la Laptop y eso. Bueno, y bajando de la venda por el torso, la cámara se detiene en sus dedos que quisieran tamborillear pero que no pueden debido al peso de la alianza francesa que le ocupa todo el cuerpo (aunque no la mente, ni el alma cosa que la producción se place en notar y en mostrar en este nuevo capítulo, hoy auspiciado poooorrr Vajilla “La Barricada”, su vajilla amiga). <br />
Braillemente Él nota que la siguiente es su parada y tanteando medio colectivo con su bastón de escasa mielina, da finalmente con el timbre, al que pulsa con obstinación casi torera. <br />
Cámara 2 toma la escena desde la vereda. Apleno baja despacio, sin ayuda que nadie ofrece. Se siente abandonado y para colmo la puta ceguera bitemporal que le impide ver la mierda que lo rodea (y la de los perros) y se siente tan sucio y tan desanimado que no nota que la vereda se termina en la vidriera de una gran juguetería. Su nariz choca con ella y echa sueños de vapor, pero el vidrio va empañando la ilusión, así que retrocede dos casilleros, tira de nuevo, se duerme y se aleja rumbo a la clínica. <br />
Cierra a blanco.<br />
Toma 41, de blanco a venda y mano desenroscándola de los ojos.<br />
-	Vino solo?<br />
-	No, con soda, por favor<br />
-	Me refiero a...<br />
-	Si, si, entendí, pero es que soy un gracioso bárbaro.<br />
-	Ya veo<br />
-	Dichoso de usted... <br />
(risas)<br />
Corte. <br />
(la producción sopesa la posibilidad de convertir este drama en comedia liviana y cree que debe probar al público con chistes fáciles para ver qué onda el rating). <br />
Toma 42. Plano móvil del bastón siendo arrojado al aire en la vereda del Santísimas Miradas, en clara alusión al filme de Kubrick, Stanley Ezequiel, "2001 Odisea del Despacio". <br />
<br />
La producción está (no vayan a creer) dándose cuenta de que esta superidem puede llegar a Natalliwood sin mayores problemas, así que probablemente los próximos capítulos sean un touch más cortitos. Estirar, que le dicen.<br />
Por otro lado, no olvida.<br />
("y de qué te sirve el perdón sin olvido?")<br />
Por otro, sostiene que es menester necesario ineludible que el pueblo sea escuchado, aunque luego no se haga nada con eso. <br />
Otra cosa, mariposa, es que leer a Cortázar en ayunas puede traer desarreglos intestinos.<br />
Le recordamos que hoy (todos los días es Navidad) es el Día Mundial de la Lucha Contra el Sida, y que si quiere donar, o informarse, lo puede hacer al (0054)-011-4981-7777. www.huesped.org.ar. <br />
<br />
Mire atrás al bajar.]]></description>\n</item>

<item>
<title>Piedra sobre Todo</title>
<link>http://lavigaenlapajaajena.bitacoras.com/archivos/2006/10/06/piedra-sobre-todo</link>
<description><![CDATA[ <b>La hemorragia solar ya comienza a quemarme la paciencia, breviaria de nuestros sueños de olvido, postrados ellos a nuestros pies de encierro en zapatos de caza, de cuero, demonios de lirios, azules... la pena que no me salva. <br />
Y encima esos dos castores que me prohíben dejar este arroyo en el que pasaré el resto de mi vida.</b><br /><br />Esto sucedía a diario en una ciudad del noeraeste argentino, dentro una plaza bautizada en honor a un héroe nacional cuyo nombre no quiero acordarme.<br />
Sentado en el borde de la hamaca no entendía (nadie) sus premoniciones, divinas ellas, sordo él (y todos) y el ruido sobre la arena, hueco y grave, se oía a lo largo del círculo metropolitano, tanto, que hasta el arzobispo levantaba la mirada. <br />
Recuerdo haberlo visto caminando (yo) por medianeras de papel, sin dudar un instante (él) entre perder el equilibrio y alguna otra cosa, quizás yo.<br />
Él sabía lo que a mí me gustaba la palabra “consabida” discurriendo por su boca. Por eso será que me la decía poco (cuando quiere, y más a menudo de lo que a mi humor le conviene, él es un hijo de puta) <br />
A veces siento que los fantasmas de su vida pasada llegan sólo para atormentarme a mí (habrá consuelo en los sistemas cíclicos del alma?)<br />
Lo quiero todo, desde el alba hasta el fracaso, me decía siempre, pero no se dejaba (nunca) y patinaba por debajo de algunos de los lagos de existencia dudosa que quedan en el parque. <br />
Creo que la mandarina que comimos fue lo único naranja de nuestras vidas (surgida (la mandarina) de una inapropiada traición del árbol sumada al deliberado descuido de la serpiente)<br />
Lo pasado pisado, me propuso una vez y yo me acordé de una propaganda de zapatillas. Ni un segundo de más y ni un metro de menos pactamos. Y cumplimos. Piedra y, sobre todo, vapor de ojos y horizonte. <br />
<br />
(algunos dicen que hay remedio en una planta que habla de madres. <br />
De puta madres)]]></description>\n</item>

<item>
<title>Cíngaro</title>
<link>http://lavigaenlapajaajena.bitacoras.com/archivos/2006/09/20/cingaro</link>
<description><![CDATA[ <b>Voy a morir la fruta errónea, un vuelo en seco, la colección difícil.<br />
Morir la fiable a un par sin tierra, la rama inútil. La rima fácil? un dios de piedra.</b><br /><br />Corrés y la fiebre <br />
porque alguna <br />
Mi bien<br />
Alguna vez<br />
Tu amenaza<br />
Tomó la mezcla (se va la segunda)<br />
<br />
Y si ya nada <br />
Y la cosa <br />
cara <br />
se le niega a la belleza<br />
Caray con él<br />
Y con todo lo que él toca<br />
Carbónico <br />
o un prestado o heredado o anhelado simulcop   <br />
bombardeando el papel <br />
histológico del calco<br />
<br />
Que algo salve <br />
al orgasmo indiscutible<br />
en los ojos<br />
de la muerte cierta y fabulosa<br />
Que corra, inválida sexa, lastime y muerda!<br />
Que ordeñe bodrios hasta la última <br />
charca<br />
laguna<br />
en perenne búsqueda inmensa <br />
supina<br />
primera<br />
de un piélago descanso  <br />
<br />
porque el ansia resiste y lo rojo <br />
Arde <br />
como chisme <br />
como cristos de bizancio<br />
como el abismo irremediable<br />
de sus fosos de tormento<br />
<br />
(catacumbas del desmayo. yo casi muero ahí)]]></description>\n</item>

<item>
<title>Beloved</title>
<link>http://lavigaenlapajaajena.bitacoras.com/archivos/2006/09/15/beloved</link>
<description><![CDATA[ <b>Nunca leí tantos "no" como hoy. Abstracto misticismo es el desaire.</b><br /><br />Lucía bella, alpargata y nueces en el patio reflejan tu adolescer cristiano de flores y cementerios, mi bella. Juan, tardes de arrollo y palermo a la deriva. Marceleste y plata, años de cuchilla, filo y bruma. Virginia y Victoria al plato tibio de las noches fuertes, sus piernas se vesan, se vomitan, se vuelan en candombes que nadie solo ellas bienviven doblevente y simplemente entre la nube de faso y en infierno verdeflor de cincuenta guita. Matilde, costanea sinuosita su andar levantando, no muestra, mira y el sol se le detiene en la frente, almíbar de plomo y música blandita. Fabiana se desviste y el agua le llueve un aroma sin vida, un buscar constante de esencias y médanos tibios, patina en religiones, me llama mamá, me dice queridayudamepordiostelopido y le doy un peso y que dioselopague y yo, sí, diosiempredevuelve y más querida serás vos y otras excusas livianas. Abstracto misticismo es el desaire.]]></description>\n</item>

<item>
<title>Lo que sangra - Parte 7 - (Fue lo mejor del amor)</title>
<link>http://lavigaenlapajaajena.bitacoras.com/archivos/2006/09/11/lo-que-sangra-parte-7-fue-lo-mejor-del-amor2</link>
<description><![CDATA[ <b>Hacemos de la esperanza un guiso rancio con trinos de lágrimas pesadas como puertas. Salvamos de la noche lo que ha muerto, el condimento letal que moja y chilla y corta cada letra descrita y minuciosa en la distancia verbal amable empírica y floja de lamentos, dosis expertas de suicidio en cada parte. Trama visceral que encauza el epitafio, implacable patrón de entreavisos que muele espanta, abandona, corre y se evapora. Alegre malestar de humores barros relentan el baile denso, lento, apelmazado. Cuevas de calambre en los cuellos del alma tan igual al jugo de gaviotas.<br />
El amor, siempre, sin excepción, se nos muere de la pena.</b><br /><br />Toma 34. Como Los años de Mary (perra).<br />
De blanco a un primer plano de Ella girando alrededor de la silla donde él está sentado con los ojos vendados. Quiere jugar al gallito ciego.<br />
-	Quién soy? Qué quiero? Hasta cuándo?<br />
-	No pienso jugar a este juego, me puedo lastimar. No ves que no veo veo?<br />
-	Qué ves?<br />
<br />
Corte y toma que abarca la parcela Apleno en el country. El jardín familiar, vergel como pocos, florido y sin par, contiene a las nenas que gatean y tratan de tocarlo todo. Ella no puede con ellas. La azul, cada día más hermosa hace garabatos en la tierra (para vos), Margot hace ruido con dos palitos contra todo lo que cree sólido (atrevida), y la roja arranca y mordisquea plantas venenosas (qué peligro). Un peligro el jardín. Nadie las mira. Suena Michelle (felizcumpleMichii...) en la radio portátil, pero no la Michelle de los Beatles, sino la Michelle instrumental de All that Jazz, en un enganchado para nada bailable con Vivaldi y su Concert in G, del mismo colegio. Seis minutos exactos de domingo con sol (sostenido).<br />
La cámara gira hacia Marquitos que juega, desde una palangana, a romper con la pelota las flores del jardín. Primero, un pelotazo a cada Margarita, luego a la alegría del hogar y por último, a los pensamientos, que crecen como enredaderas y suben por la medianera, como queriendo escapar de tanto encierro inútil.<br />
      -     Papá, cuándo me vas a traer la témpera? – pregunta Marquitos. Margot levanta la mirada.<br />
-	Cuando me saque la venda de los ojos, querido. No ves que no veo, veo?<br />
-	Qué ves?<br />
<br />
Ella le acerca un mate con hojitas de verdeo (para darle sabor). La yerba es insípida y abundante. Nada calma la ausencia, todos con su histeria a cuestas, a matelisto y baybiscuits. Él sonríe. La quiere tanto. Quiere tanto amarla y hacerla feliz.<br />
-	Cuando sea grande quiero enamorarte.<br />
-	Está caliente?<br />
-	Si yo pudiera, te haría tan feliz...<br />
-	Mirá esas nubes. Mejor destiendo la ropa y la entro antes de que se venga la lluvia y me moje todo de nuevo otra vez.<br />
-	...como un día de domingo.<br />
Ella corre a buscar la palangana de Marquitos, que sale disparado de la misma. <br />
-	Enjuagala mami, mirá que se me cayó algo del blanco adentro.<br />
-	Vos y tus blancos, hacemelfavor y entrá a las nenas que se me van a deteñir cuando llegue la tormenta.<br />
Marquitos obedece con una ternura inmensa y las lleva de a una hacia el interior de la casa. Ella vacía la soga justo a tiempo para evitar las primeras gotas de lo que ya comienza a parecer la tormenta de Santa Rosa, con su eterno delay hacia septiembre, que este año parece durar mucho más demasiado que en años anteriores. <br />
<br />
Toma 38. Desde el interior de la cocina hacia el jardín. La lluvia ya es torrencial.<br />
-	Y papá? – pregunta Marquitos. Margot levanta la mirada.<br />
-	Y papá? – pregunta Ella.<br />
Y papá afuera. Toma desde la grúa, en picada a primer plano de él Apleno bajo el agua, con la venda empapada y el alma que retoza en el recuerdo del recuerdo del recuerdo del milagro de las pieles bajo el agua de hace tanto. <br />
Cierra el capítulo a blanco. La producción comienza a guardar todo en el camión antes de que el barro no les permita salir del country. <br />
-	Oiga... no prefiere entrar? Adentro está más calientito, Don Apleno. Lo ayudo? Quiere que lo lleve?<br />
-	Deje señor director, yo me arreglo solo. Vayan nomás.<br />
-	Como quiera. Nos vemos mañana.<br />
-	No creo. No ve que no veo veo?<br />
-	Qué ve?<br />
-	Muy gracioso...<br />
<br />
MAXIMAS Y SERVICIOS A LA COMUNIDAD: <br />
(su aviso "Aquí")<br />
<br />
Pague sus expensas.<br />
No es lo mismo alegría sin diques, que alergia sin diques. <br />
Leer mal y rápido aumenta el riesgo de morir horriblemente. <br />
No todo lo que no brilla no es oro. <br />
Alegrías y tristezas, tedio y diversión son sucesos cíclicos. <br />
Hoy estamos, mañana no... qué más da.]]></description>\n</item>

<item>
<title>Lo que sangra - Parte 6 - (Perdón si me ves lagrimear, es el parche)</title>
<link>http://lavigaenlapajaajena.bitacoras.com/archivos/2006/08/27/lo-que-sangra-parte-6-perdon-si-me-ves-lagrimear-es-el-parche</link>
<description><![CDATA[ <b>Toma 30. 30 Gigas de música ordenada. Todo comienza a acomodarse bellamente en el Set. La producción estrena HD, DvdR, XP y 512 más de Ram.<br />
Felicidades.</b><br /><br />Viernes 3 PM. Toma aérea de la Planta Empacadora, humo gris, sirenas, tambores. La sentada india continúa, todos esperan el humo blanco del “habemus pax” pero ninguna de las partes cede terreno. Sin embargo, es hora de volver a casa, y él ficha la salida. <br />
- Pero qué de pocas son las ganas de volver... todo sangrando, todo chorreando, todo mojado siempre y pegajoso.- murmura él mientras camina hacia la parada de la Nordelteña (Cartel Blanco). No se detiene en la primera. No se detiene en la segunda, ni en la tercera y sigue caminando. Pasa la cuarta parada y sigue. Sigue. Pensando, caminando, queriendo estornudar, toser, sacar afuera las pasiones que le inflaman inquebrantables el pulmón derecho.<br />
Toma múltiple del hombre caminando vencido por el destino, harto, cansado, va vagando, angustiado, silencioso, va del brazo de su amiga, de su amiga la ilusión. Pateando veredas y extrañando las baldosas mixtas de su infancia en Villa Balducho.<br />
(Nda: el actor que lo interprete deberá usar una camisa y deberá: llevar muchos papeles abajo el brazo y un bolso colgado al hombre, saber que no se oculta lo perdonable, ser adorable, y una hipoteca de cienmil dolores como para, medianamente, intentar dar con el physique du rol, la psique du behaviorisme y la pisque de la más tré yolí personalité del sujet)<br />
La Cámara 1 gira alrededor de él, que camina y camina (la Cámara 2 toma a la producción que corre sosteniendo cañas de micrófonos, cables, trípodes, carros, dollys, cargadores, audio y baterias, y archiva los rollos de súper 8 para el making off oficial de la peli)<br />
Y de repente, súbitly, él se queda inmóvil al borde del camino, (y congela el júbilo, se llena de calma, se piensa sin sangre) se congela el aire, (como todo en julio) se congelan su espíritu y su alma. Y la cámara también. Congela la imagen en su brusca y enajenada mirada. <br />
Una señal, una aparición, una pintura esplendorosa. La más epicúrea epifanía ante sus ojos purpúreos de repentina emoción. Un ícono magnífico de belleza imperturbable se presenta ante a él.<br />
Cámaras 1 y 2 giran y toman planos urgentes, el foco no se demora en registrar a La Marmita más bellamente construida por manos humanas jamás de los nunca jamases: La Basilisca de La Nuestrísma Señora de los Sostenes de Fierro. <br />
Toma general del templo, zoom y tilt up hacia La Cúpula, dónde revientan las estrellas en cámara y hacen las delicias de grandes y chicos (y de la producción también).<br />
-	Yo conozco este lugar... Yo conozco la escalera en espiral hacia allí... <br />
Él no se amilana ni un poco y se deja llevar por el impulso frenético que le pide entrar, que lo obliga a meterse instintiva y salvajemente en la Marmita. <br />
Toma desde el atrio, él se acerca deapoco al altar. Una luz fuerte y titilante no le permite mirar el rostro de La Diosa y lo obliga a restregarse furibundo los ojos una y otra vez, razón por la cual se le produce un desgarro de córnea de Dios y Señorísima nuestros y la escena debe cortarse para trasladarlo de emergencia al Santa Luzmía, donde lo operan exitosamente y lo mandan de nuevo a su casa hasta el lunes, que tiene que volver para un control de rutina y otro de retina.<br />
La producción putea por lo bajo. No puede haber más contratiempos, se dicen los unos y los otros, pero levantan todo y se van lo más campantes a ver  a Paloma Guerrera al Luna Park, después a comer chino porái y listo el pollo saltado con almendra y pescado rabioso.<br />
<br />
 “La vida es difícil y da tanto trabajo, que si nos pagaran por ella, seríamos todos millonarios” (palabras del director, durante la última curda, donde el barro se subleva, llorando su sermón de vino a la tropilla de la zurda o algo así, estabamos todos muy borrachos...)]]></description>\n</item>

<item>
<title>Lo que sangra - Parte 5 - (El poder de la empatía)</title>
<link>http://lavigaenlapajaajena.bitacoras.com/archivos/2006/08/22/lo-que-sangra-parte-5-el-poder-de-la-empatia</link>
<description><![CDATA[ <b>"Hay un sueño periódico que me visita de tanto en vez. Consiste en que por fin divisamos otro barco. Pero el tal barco resulta ser un barco de piratas o algo así, que abordan el Nuestra Señora de Getxu y dominan con facilidad a su famélica tripulación de náufragos sin alma.<br />
En el sueño todo es sangre y sufrimiento pero con un disonante tono de alegría que no suelen tener los sufrimientos y penares de nuestra vigilia. Quizás porque cada noche sé que al final del sueño me harán caminar la plancha y podré por fin, de algún modo, tener una excusa realmente buena para abandonar el barco".<br />
<a href="http://bleturge.librodenotas.com/" target="_blank">Purranki</a></b><br /><br />Toma 24. Horas. Como las de Él, pobresanto, como las 24 de Bauer que nunca duerme nunca. Ni come, ni come, ni deja dormir. <br />
24 horas las que se toma el agua para bajar lenta hacia el canal. <br />
24 horas para llegar al hogar a disimular los destrozos. <br />
Un travelling lo sigue por la casa con foco sobre su hombro derecho. Silencio. Sólo se escuchan las pisadas de él sobre la alfombra mojada. Llega al dormitorio de las nenas y saca los colchones. Hace lo mismo con el de Marquitos, que chorrea un poco demasiado más. El conyugal va a tener que esperar, tanta lágrima lo ha hecho tan pesado. Se queda parado y quieto mirando su cama. Gira sobre sí mismo. Medium Shot a Ella que aparece por la puerta y un Zoom in hasta el Extreme Close Up de sus ojos que comienzan a llenarse nuevamente de lágrimas.<br />
Segunda cámara toma la escena desde el pasillo. Él la abraza como sólo él sabe hacerlo. Ella se afloja y sonríe.<br />
-	Yo te abrazo, pero no lluevas más mi vida, seamos razonables, ya no lluevas más (mira el colchón).<br />
A blanco desde el abrazo prometido.<br />
<br />
De lento blanco a un sutil temblequeo de la cámara con foco en la cara de él, sentado y mirando un punto muerto por la ventanilla del colectivo que lo lleva a la empaquetadora. Un travelling lo sigue, baja con él, atraviesan juntos una manifestación de protesta lunfarda contra los mandatarios de Nordelta por la recuperación de sus tierras. <br />
Él cierra fuertemente el puño y sigue caminando. Ficha. Allí lo esperan Brisa de Pluma Fuerte, una india Taichí que se desempeña con él en el mostrador de empaque y su jefe de planta, Pacha, cacique también de los indios lunfardos, tribu que otrora ocupara las tierras donde hoy crece y se desarrolla Nordelta.<br />
-	Supimos lo de tu coqueto chalecito. Cómo están tus hijos?<br />
-	Y... lo tengo a Marquitos que sigue destiñendo y a Margot insatisfecha con su color. Parece que le vamos a dar una manito de violeta, o algún lavanda, no sé.. lo que consiga. A mí me sigue gustando el rojo sangre, que combina con todo. Te conté que a Ella le regalamos el lavarropas?<br />
-	Pero Ella no quería una camperita blanca?<br />
-	No. Ella siempre quiso un lavarropas.<br />
Corte a blanco.<br />
<br />
Toma del lavarropas (de carga horizontal) frenando el último centrifugado y un zoom out que incluye lentamente los dedos de Ella tamborillenado en el vidrio durante el minuto entero que demora el sistema de seguridad en dejar abrir la puerta. Tararea “Strangers in the Night” y comienza a poner la ropa y los trapitos limpios en la palangana verde verde. Como la aceituna. Como el mate. Como la esperan.<br />
Corte.<br />
<br />
Toma fija de varias sogas cargadas de ropa blanca, toallas, manteles, sábanas, todo prolijamente abrochado y puesto a secar al sol y al viento. Suave.<br />
-	No voy a llorar más.<br />
Marquitos aparece en escena corriendo y agitado. Su cuerpo chorrea tinta, pero se lo ve radiante.<br />
-	Hoy trae papá mi tinta, hoy papá trae mi tinta, hoy mi papá trae tinta, hoy mi tinta trae papá!<br />
Desaparece como vino. Blanco. Torrontés. <br />
La producción ayuda a Ella a doblar la ropa y a armar nuevamente la casa. Gracias a Shinefully solo se arruinó la mesita de la compu y la conexión a internet. La producción le ofrece una cpu nueva que sacó por canje en Garbazores pero Ella lo medita dos segundos y rechaza la oferta.<br />
-	Mejor así...<br />
<br />
(La producción de esta magnífica superproducción usa Fibertel<br />
a sabiendas de que no existen conexiones seguras ni confiables).]]></description>\n</item>

<item>
<title>Lo que sangra - Parte 4 - ("24 Bugs Got a Devilish Grin Conga")</title>
<link>http://lavigaenlapajaajena.bitacoras.com/archivos/2006/08/15/lo-que-sangra-parte-4-24-bugs-got-a-devilish-grin-conga</link>
<description><![CDATA[ <b>"El blanco es siempre lo que sobra, la tremenda transparencia de aguaviva.<br />
Demasiado blanco en noches, sábanas, esperas, basta ya, fue suficiente.<br />
Ahora todo a máxima resolución RGB."<br />
Luc</b><br /><br />Toma veinte. Toma veinte y los anuda. Toma otros veinte y otro nudo. Veinte más y sigue. Hace mechoncitos de a veinte pelos, casi todos canitas, casi todos al aire viciado de la jungla de cemento y diurna polución. Los guarda en el cofre diario que ella le regala con cada amanecer. <br />
-	Es como adjuntar archivos en falta, querido. Vos los ponés ahí, en draft, y listo.<br />
-	No entiendo.<br />
-	Mirá. Si guardás tus canitas en tu cofre, si de veras las guardás con amor, a lo mejor prosperan y crecen ilimitadamente como en ese libro de García Márquez, ese que a la chica le crecían los pelos después de muerta, te acordás mi vida? (...te acordás de mi vida? Te acordás de cómo éramos antes de los detalles de pintura de marcos? Ay, mi vida, cómo te extraño... Ay! cuánto dolor es más no verte! Me duele tanto que) ...me bañaría en xilocaína si tuviéramos bañera.<br />
-	Eh? No tenemos bañera?<br />
(a ella se le escapa una lagrimilla que se desparrama por el pasto del diminutísimo jardín familiar y produce una inundación de considerables dimensiones, razón por la cual deben abandonar la isla en una canoa que él siempre tiene a mano por si acaso llueve demasiado en Nordelta). <br />
<br />
Toma aérea larga y lenta de la canoa a la deriva por los canales del Tigre. La familia Apleno, con Marquitos de grumete, él como capitán de la nada y ella tejiendo felicidades en RGB para calmar a las nenas que chillan como nenas, que lloran como nenas, que reclaman como nenas. Las tres en una. Las tres en ella. Las tres, débiles mujercitas desmembradas, despersonalizadas, llenas de miedo al agua (la tierra engorda y el fuego me envenena la salsa, dame aire, oropeles y valores. Dame luces patinadas que envuelvan el viciorama de tanto color inalcanzable).<br />
Se acerca toma steadycamerada y deja foco en la cara de él, en sus ojos desorbitados de alma en remojo. Se pregunta si para abajo hay dos metros de agua o si es como el Nahuel Huapí el lago que se lloró su mujer.<br />
-	Al próximo, si es varón, le vamos a poner Nahuelito...<br />
Corte.<br />
<br />
Toma fija del atrio de la Parroquia de Nordelta. Aparece (por la derecha) el Sumo Sacerdote acompañado por el Chamán de turno y una intérprete bilingüe que habla español y Taichí. <br />
-	Lo sentimos mucho, querida familia.<br />
-	...<br />
-	...<br />
-	Les podemos ofrecer techo, unas mantas y un plato de frijoles. De seguro mañana todo volverá a ser como antes del diluvio.<br />
-	Gracias... (la perplejidad no la deja pedir mayonesa para aderezar los porotos) padre.<br />
Marquitos nota la desesperanza en los ojos de su madre y se come el llanto. Nace una neurosis en escena, esto es casi como The Truman Show! (la producción está tan feliz, que larga todo sin cortes, sin foco, y se va a festejar el golazo a Las Cañitas, razón por la cual la familia Apleno pasa la noche bajo el cobijo del techo de la Iglesia de la Virgen de la Divinísima Soledad de la Hostia de Nuestro Señor Shinefully, se come los frijoles y de postre, la misa vespertina)<br />
<br />
El capítulo cierra cuando la cámara se queda sin batería, foco en el atrio, sonido ambient, Café del Mar.<br />
<br />
AVISO: La producción no se hace responsable de los ataques de pánico o vicios mentales que pudieran aparecer con la lectura de “Lo que sangra”. A lo sumo pide disculpas e invita a leer Orsai o a Bucai o similares. Si sufre de trastornos estomacales, vértigo inmemorial y calores premenstruales, aléjese de la pantalla. Si no sufre, pase la receta. Esta producción se comunica con Personal y lee “Las viudas de los jueves” para achicar el espacio temporal con la muerte. Elija usted “cuál de estas habitaciones se ajusta mejor a su encierro”. (gracias dibujitos)]]></description>\n</item>

<item>
<title>Lo que sangra (siempre que llovió, paró)</title>
<link>http://lavigaenlapajaajena.bitacoras.com/archivos/2006/08/09/lo-que-sangra-siempre-que-llovio-paro</link>
<description><![CDATA[ <b>Dueñovendeopermutadepartamentotresambientesbalcóncocinade2x3<br />
urgenteporviajecortovisitardomingode14a18.u$s20000.<br />
Escuchofertas.</b><br /><br />Toma quince. Quince minutos nada más darse cuenta, pero nadie lo hace y los chicos crecen, la vida sigue, los pajaritos cantan, la vieja se levanta. <br />
Mesa familiar. Cada uno en su Sitio, él con una inflamación elegante de canas, ella que sirve, Marquitos mirando el charco blanco debajo de su lugar, las nenas en sus sillitas, cada una en la suya.<br />
Margarita (la roja) es la más feliz, siempre se notó. Es que tener al papi embobado es grandioso, ya lo decía Freud. La azul, zafa (Marquitos la entretiene y está híper estimulada). La amarilla, en cambio, sufre como perro (salió al padre), la tienen bajo tubos de luz día todo el idem porque nadie entiende que el amarillo es su color y no los anticuerpos oxidados de la madre (Freud también decía que las madres tienen todas las culpas, pero esta vez, no es el caso).<br />
-	Con tanto foco puesto en ella, se la va a creer.<br />
-	Mientras no se haga modelo. O puta... Hay más alcauciles querida?<br />
-	Si, pero son para mañana. Están carísimos... casi dos pesos cada uno... Te imaginás? “Ya no sos mi Margarita...” qué gracioso... Pasame la mayonesa.<br />
-	Por qué tengo que esperar hasta mañana si ya los pagué? (le alcanza la sal)<br />
-	Para que duren. La mayonesa te dije...<br />
Corte.<br />
<br />
 Toma general del palier del edificio.<br />
-	Venimos por el aviso de Clarín.<br />
-	Si si, adelante. Es un caos, disculpe. No sabe lo difícil que es criar trillizas...<br />
-	Las expensas son caras?<br />
-	... nos comen vivos.<br />
(la producción nota el chiste bobo, pero no le dice nada al director, porque sabe que está sensible por el Día del Niño, tantas ventas, tantas compras, tantas entregas de amor en blistercitos brillantes y cajas de cartón). (salió verso sin esfuerzo, je je... la producción a veces se divierte con tan poco...).<br />
Corte<br />
<br />
Publicidad de Nordelta (la larga, esa que te explica las bondades de vivir cerca de la naturaleza y esas cosas bellas que tiene la vida lejos de la Gran Ciudad y que te muestra niños felicísismos andando en bicicletas brillantes con cataforesis y dos ringtones a elección, mientras las Madres Hacendosas cocinan pasteles y toman clases de Paddlington y los papás empaquetan y venden por ahí <i>“pa’ poder parar la olla con pobreza franciscana en el triste conventillo alumbrado a querosén”</i> y disfrutar de los pasteles recién horneados... En definitiva, la larga, digamos... (semejante superproducción necesitaba de un buen sponsor))<br />
<br />
Toma general del coqueto chalecito que acaban de comprar con la venta del departamento y una hipoteca de u$s 100.000 (Nda: Nordelta es caro, pero lo mássss...). Tiene techo a dos agujas, cocina amplia y espaciosa, piscina cubierta y radial y un jardín al fondo, diminutísimo, pero suficiente para un rico asadito al voleo. La familia Apleno parece inmensamente feliz y sonríe para la foto. Flash y a blanco. Pantalla muerta en blanco. Marquitos se acuerda de su drama y recomienza el llanto. Dice sollozando que su color no seca. Nadie lo calma. Fade out al silencio. <br />
<br />
Prolongado silencio. Molesto silencio. Casi eterno. Tanto, que se podrían inventar nuevos ruidos con tal de apagarlo.<br />
<br />
Fade in al llanto de un bebé. De blanco a amarillo, en un primerísimo plano de Margot berreando.<br />
-	No sé lo que le pasa, querido... la nena no para de llorar, seguro que a ella tampoco le gusta su color... qué vamos a hacer??<br />
-	Calmate, mañana cuando vuelva de empaquetadora, saco los pinceles y le doy algún otro color. Andá viendo cuales le combinan, así compro la témpera antes de tomarme el bondi. <br />
-	No sé qué haría sin vos...<br />
-	(Yo sí sé qué haría sin vos)<br />
Corte.<br />
<br />
Primerísimo plano sobre la mano de él en el picaporte del baño. Abre, entra y cierra tras de sí (la eterna costumbre de cerrar todo). Echa llave. Prende la ducha y piensa mil letras mientras se arranca los pelos de a uno frente al espejo que se va empañando de a poco.<br />
-	Qué pena no tener batería...<br />
A gris desde el espejo (la polución, por más que huyamos del humo y de la City, llega a todas partes. Hoy, lo que manda es la Globalización. Por amor, usá preservativo)]]></description>\n</item>

<item>
<title>Lo que sangra (una historia de amor, odio y sacrificio)</title>
<link>http://lavigaenlapajaajena.bitacoras.com/archivos/2006/08/08/lo-que-sangra-una-historia-de-amor-odio-y-sacrificio</link>
<description><![CDATA[ <b>"Qué efímeros son todos los instantes cuando en la sangre nada hierve.<br />
El dolor es una astilla de diamantes que nos hiere cuando al fin desaparece."<br />
Luc</b><br /><br />Toma ocho. Ocho. Una sobre la otra ella se las toma (disueltas en el Chardonnay que él usó para limpiar los pinceles). Muy blanco todo. Sepulcral. Las únicas cosas con color son el mate, la uñas y la aceituna que ella se tragó (finalmente ella nunca escupió el carozo, pero él la perdona lo mismo). Él mira a la cámara, toma americana, y hace sonar el anillo contra todo lo hueco, para ver cómo suena de lindo percutiendo. <br />
-	Si tuviera una batería... <br />
<br />
Ella grita fuerte. Cada cinco minutos (siguen los signos). Del estómago le salen tres margaritas y Marquitos las levanta y se las lleva a la ventana. La témpera blanca aún no seca y él se pega los pétalos de a uno.<br />
-	se quieren, no se quieren, se quieren, no se quieren.<br />
Se quieren. Si no, no se explica el embarazo de las trillizas. Una para cada uno, bromean en la mesa de operaciones. Marquitos quiere la azul. Él, la roja. A ella le da igual.<br />
- Mientras venga sanita...<br />
<br />
Sala de espera. Marquitos llora. Él lo quiere tranquilizar y le ofrece un sanguchito pero Marquitos rechaza las dos cosas.<br />
-	Aprovechá mis brazos ahora, antes de que lleguen tus hermanitas.<br />
Marquitos sigue llorando. Desesperado. Está todo pintado con témpera blanca (y a él le gustaba tanto la azul).<br />
      -     Sin bichos, pero sin miga (el placer nunca es completo). Si no lo querés, no insisto. Yo sé lo que se siente al masticar esto. <br />
Marquitos se ahoga en llanto, es insoportable. La enfermera les prende la tele. No los aguanta.<br />
<br />
(Publicidad de lavarropas y cocinas. Se viene el Día de la Madre Hacendosa (y buena). Vamos con música enternecedora (pero convincente))<br />
A blanco (a pesar de Marquitos).<br />
<br />
Volvemos de blanco, toma panorámica de la Gran Ciudad (todos están en la Gran Ciudad, incluídos él (sugerente...) y ella). <br />
- Se lo envuelvo para regalo?<br />
- No no, me lo llevo puesto, gracias.<br />
Toma de él alejándose, vestido de lavarropas. A blanco nuevamente. Blanco y suave algodón (venía con un Vívere y algunos enzolves verde aceituna, verde mate, verde esperan, de regalo)<br />
<br />
Marquitos, amoratado de tanto llorar (nunca paró) esboza una sonrisita al verlo. Una mueca. <br />
- Puedo yo? Puedo yo?<br />
- Si. Vení. Metete adentro, así le damos la sorpresa a mami.<br />
- Mamá me dijo quería una camperita blanca que vio en el centro.<br />
- No. Mami siempre quiso un lavarropas. Vení. Metete.<br />
(lloran los dos)<br />
Cierra a negro. <br />
<br />
Se escuchan los gritos de alegría de ella al ver los regalos y las carcajadas de los seis. La familia a pleno, la ropa limpia. <br />
Baja la música. Bajan las risas. Baja la temperatura. <br />
Baja la campera.<br />
(queda el sonido del tránsito porteño, que no baja nunca. Nacer en Buenos Aires, definitivamente es insalubre).]]></description>\n</item>

<item>
<title>Lo que sangra (última canción animal)</title>
<link>http://lavigaenlapajaajena.bitacoras.com/archivos/2006/08/08/lo-que-sangra-ultima-cancion-animal</link>
<description><![CDATA[ <b>Primaveras de Neón, veranos de carne. <br />
No vuelvas. No encuentro nada.</b><br /><br />Siete menos diez. El llega. Ella lo espera con el pincel en la mano derecha, un mate en la izquierda y una aceituna en la boca. Él hace un ademán de beso, para comerse la aceituna, pero ella se la traga y la apura con el mate. Perplejo se queda con el pincel y busca la tempera roja para empezar con los deberes. Hoy, marcos.<br />
- Marquitos está tan lindo... se está poniendo hermoso, no mi vida, mirá, si hasta tiene tu puta atracción por las mujeres. Ay, Marquitos... no le hagas esto vos también a mami (signos). <br />
(solo queda témpera blanca y eso lo exaspera más que saber que ella no escupió el carozo).<br />
<br />
Venimos de blanco, como en sueños.<br />
- Vamos de paseo querido, vamos. Nada personal. Just checking tu amor, mi amor. Yo te manejo, así no te cansás, no te aburrís, no te odiás de tanto simular, quedate tranquilo mi vida, yo manejo.<br />
<br />
Toma aérea del sueño del hombre y un zoom anatómico a las partes.<br />
- La polución me está matando, nena. No sabés cómo te extraño cada vez que me toco, no sabés. Toso y toso como nunca. Es que tanto humo en la cabeza, vos sabés y las aceitunas. Esto no me hace nada bien.<br />
<br />
La ruta se aleja hacia algún satélite y vuelve haciendo otro zoom al sanguchito de salame que traían por las dudas, por si el tedio irritaba más que el ácido. <br />
(se ven claramente los dedos de ella sacando los gusanitos para dárselo limpio a la luz de sus ojos. Vacíos. Porque. No. Lo. Ama. Más. Y eso la aburre y se entretiene con lo que puede y puede poco) <br />
- Que se lo coma entero, putamadre, así se duerme y puedo extrañar tranquilo por la ventana la vez anterior sin tus sanguches horribles, si yo quería de miga, por qué no me hiciste de miga si yo (se duerme)<br />
<br />
Bolsos, enseres, monederos y papeles. Lagañas. Humo, bancos y todo el mundo en pantalones (para que él no sufra, porque hasta ese nivel llega el detalle de todo). Seguramente ella se está enterando de que él no se lo dijo y seguramente comienza a sembrar la ilusión, aun sabiendo que es difícil de creer, casi a punto de caer, no siente miedo, sigue sonriendo (sé que te excita saber hasta dónde llegaré). Pero sigue. Increíblemente.<br />
<br />
Taxi. Porque sí. Es lógico. Por qué no? Ahora nada nos libra. Nada más queda.<br />
- Cuanto es, viejo?<br />
- Nada, invita la casa (guarda la billetera).<br />
<br />
Chin chines festivos. Guirnaldas alusivas. Foto de perros muertos en patio viejo.<br />
- Y vos que me decías que nadie te quiere, mi amor... mirá querido! <br />
- Me dejarás dormir al amanecer entre tus piernas? (para ocultarme bien y desaparecer entre la niebla, piensa) <br />
Pero no. Ella solo está probando. Sus piezas tiernas y solidarias quedaron atorando alguna máquina infernal.<br />
<br />
Taza, taza y esta vez ya no todos usan pantalones. Ella ya no quiere aliviarle la pena. Ni la culpa, y manda a sus ángeles recién muertos a que le recuerden a él lo puta que es la vida mala cuando no se la rocía con antiácidos de adentro hacia fuera. Tanta aceituna contrariada, tanto carozo taponando el sentimiento.<br />
<br />
Toma... como siete, creo. Si. La obvia. De nuevo un zoom violento (hay abuso de recursos, lo sé) al sanguche. Ella tiene las uñas pintadísimas.<br />
- Viste? Tu mamá los hizo sin gusanitos. No quiere que nos enfermemos. Qué divina es tu mamá, y vos que nunca te acordás de ella. También vos... cómo te va a querer si nunca la llamás ni le mandás encomiendas. No querés uno? Dale... así dormimos un rato.]]></description>\n</item>

<item>
<title>Amapaule au Leite (Outlet)</title>
<link>http://lavigaenlapajaajena.bitacoras.com/archivos/2006/08/07/amapaule-au-leite-outlet</link>
<description><![CDATA[ <b>La inteligencia no es un gran caudal de conocimientos. Esa vanidosa apreciación estadística nace del error de identificar erudición con sabiduría. Y yo ya sé que nadie sabe nada.</b><br /><br />Me convirtió al brillantísmo la maestra de mi hijo durante la última entrega de boletines de quinto grado. Al principio me desesperé, y amenacé con cancelar la reunión, pues el estatuto escolar deja bien claro que no pueden catequizarnos en clase, pero Ceci, la seño, me dijo que una reunión no era clase y siguió tan tranquila adoctrinando mi cabeza. <br />
Cuando empecé a notar la transformación me fui calmando, y me di cuenta de las ventajas de la fe frente a mi desolada y desértica vida de antes, sin ilusiones ni esperanzas, ni expectativas de nada. <br />
Ahora soy uno de ellos. El trato con el resto de los padres es bueno. Cuando nos cruzamos nos saludamos con sonrisas y bendiciones, y a los que no adhieren, los invitamos tranquilamente a la reunión siguiente.<br />
El opio, tarde o temprano, los convence a todos.<br />
]]></description>\n</item>

<item>
<title>Mármol</title>
<link>http://lavigaenlapajaajena.bitacoras.com/archivos/2006/08/04/marmol</link>
<description><![CDATA[ <b>Bienaventurados los que anudan el alma al barrilete atolondrado de la vida (a pesar del pensamiento y de lo cobarde del mundo)<br />
porque de ellos es el reino de los</b><br /><br />La escultura de Botero se desparrama por el suelo con una flor cruzada en los labios y con nada en el ojal desnudo de su cuerpo.<br />
Mira con chispazos de violencia. Te destrozaría asquerosamente si tan solo te acercaras.<br />
Ella te mira mientras mastica su flor (y a quién le importa si ella la riega?)<br />
Te fuma entero sin que vos puedas ni siquiera enterarte de que ya sos<br />
humo en sus pulmones.<br />
Ella te lame, te enciende, te recita tus miedos directamente en la oreja<br />
y vos nada podés decirle, porque para qué, si ella nunca te oyó (y no va a empezar justo hoy) y te quedás. Mojada la oreja y seco tu destino de maestro mayor de obras. Cansado. Harto. De. Hacer. Siempre. Nada más<br />
que dos plantas. Una. Y otra. Y otra vez.<br />
Manteca al techo del primer piso. Para patinarte encima, y en la noche, a la sombra de tu sombra, con tu gorrito de lana y el termómetro en los dientes darte cuenta de que hiela. Hiela y tu boca. Hiela. Y tu boca. No puede disimularlo.]]></description>\n</item>
</channel>
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