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Laviga en la paja ajena

La historia de esos dos...

Él ya se había ido. No había terminado su té. Ella levantó las cosas de la mesita y lavo todo con urgencia. Nerviosa. No quería quedarse en la casa de Pedro. No sabía mentir y sabía que esa noche ya no podría dormir ahí. Entendería algo Pedro. Haría falta alguna explicación. O era algo tan obvio para los tres. Supo que Pedro siempre lo había sabido y sintió una pena infinita. Habían estado velando esa relación a lo largo de cuántos años. No sintió pena por él. Ni por ellos. Solo sintió una pena infinita. Preparó el bolso y subió muy despacio hasta el departamento del 7mo. Tocó el timbre. Él le abrió. Hola. Se miraron serios. Ninguno sabía qué pensaba el otro. Ninguno sabía qué hacer. Y estuvieron así un buen rato. Días estuvieron mirándose a los ojos, buscándose señales en las pupilas. En cada pestañeo. En cada movimiento de ceja. Años tardaron en entender y en descifrarse. Los años que habían esperado transcurrieron en los minutos que dejaron que durara esa mirada. Muertos petrificados los dos. Embalsamados en sus propios miedos.
Pasaron varios vecinos que vieron la escena. El portero pasó la lustradora esquivando a los dos que se estaban leyendo. Y ellos quietos. Mudos.
Dejaron pasar los años, casi media vida. Y despacio, muy despacio, volvieron al momento. Seguía siendo temprano. Hola. Y él hizo una mueca. La mirada de ella se movió hacia ese gesto pero volvió rápido a la base. A sus ojos. Se le escapó un ruidito. Una queja. Él le tocó el hombro. Su mano otra vez sobre ella. Cómo resistirse. Los dos sentían esa tensión de lo inevitable. Y dejaban que durara el hechizo y lo dejaban prolongarse al infinito. El gozo de saber que estaban congregados sin retorno. Dónde estaba el límite. Había quedado tan atrás. Despacio se encontraron viviendo la misma escena de hacía un rato, ella entre su mano y su boca.
Las lenguas diciéndose lo que nunca habían hablado, lubricadas por las ruinas de una amistad que se disolvía en sus bocas. Y duró atardeceres ese beso. Plenilunios y cuartos crecientes. Y menguantes y amaneceres y eclipses.
Y el portero que pasa y pasa y los esquiva como a columnas de mármol. Y la puerta abierta que los invita a continuar lo inevitable. Y ellos que aceptan sin separar sus bocas. Siamesas añosas de miedo y resistencias. Finalmente el beso que afloja. Que afloja y descubre dos bocas repletas de respuestas y hastiadas de preguntas que se miran en silencio. Aterradas. Y los ojos de ella queriéndose abrir. Y él que con su boca no los deja y los va besando de a uno.
Sentía el sabor conocido que había sentido hacía unas horas cuando las lágrimas de ella le inundaran el pecho y la vida.
Le pasó los pulgares por las mejillas mientras el resto de sus dedos descansaban en su pelo. Ella quiso mirarlo en un segundo intento y de nuevo los besos. Sonrió y su cuerpo se estremeció en una risa contenida. Él feliz la dejó por fin abrir los ojos no sin antes asegurarse de que fueran sus ojos lo primero que viera. Y le sonrió. Y ella que le devolvió la sonrisa. El terror se leía todavía en su cara.
Él no podía dejar de tocarla. Y ella sin poder dejar de mirarlo. Cada centímetro de su piel fue descubierto por las manos y los labios de él. Ella miraba cada detalle como si en entender ese momento le fuera la vida. Y lo miró. Y el encuentro que habían silenciado tras años de charlas y risas y cenas y drogas se fue produciendo en una cadencia aletargada por la espera, el respeto al momento y la sorpresa de saberse ahora los dos sin salida. Y las caricias se fueron sucediendo encadenadas con besos y miradas como queriendo tapar los miedos que ahora ya no parecían tan absurdos. Ella desnuda era una visión para él, que no dejaba de mirarla y de acariciarla. Su cuerpo raro y sin brillo provocaba en él un deseo que ella no entendía.
Y él le explicó.
Le dijo con su boca que ella era la única, la deseada. Y tocó uno a uno los tonos y acordes que ella podía entregarle. Y agradeció la canción que salió de ese cuerpo. En canon con el suyo.
La cama los recibió y acompañó cada movimiento con el comprimir y expandir de su espuma. Y volvieron los años y las horas que habían malgastado en no amarse como en ese momento. Y ellos los recibieron y los acomodaron con ellos y los dejaron participar, conformando una orgía de manos, besos, años y esperas, que te la voglio dire...!

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Comentarios

  1. Ya sabías de antemano que iba a haber una segunda parte?

    Comentario de Anony mouse hace 3 años y 39 meses

  2. No, pero no los podía dejar con las ganas...

    Comentario de Laviga hace 3 años y 39 meses

  3. Está bueno, pero tiene el complejo de las segundas partes.

    Me gusta.

    Comentario de Anony mouse hace 3 años y 39 meses

  4. ...es lo que hay

    Comentario de Laviga hace 3 años y 39 meses

  5. Ya nos vamos acercando al tema.Lento,lentisimo,pero viene.Paciencia lectores de la nena.

    Comentario de Billy hace 3 años y 39 meses

  6. Bueno, bueno. Me gusta. Aunque en estos momentos los romances, rotos o enteros, me fastidian. Pero es bueno. Quieres que escribamos algo a dueto? seria interesante.

    Comentario de Bob Guijarro hace 3 años y 39 meses

  7. Muy bueno Viguita, me enganchó, y no soy de leer post largos.
    Un beso

    Comentario de El Angel Gris hace 3 años y 39 meses

  8. Bob, por dios, sería FANTÁSTICO!!!!
    Ángel, le repito: A sus pies.

    Comentario de Laviga hace 3 años y 39 meses

  9. Vale. Tu pones el tema. Yo pongo el tequila.

    Comentario de Bob Guijarro hace 3 años y 39 meses

  10. oye tienes correo de hotmail? agregame, niña por dios...

    Comentario de Bob Guijarro hace 3 años y 39 meses

  11. Ya. Está todo en tu blog.
    Y don't forget the tequila...

    Comentario de Laviga hace 3 años y 39 meses

  12. Y ¿se puede saber quien es Bob Guijarro tan FANTASTICO? ¿En que andás nena, en que andás?
    Bob, ojito con la nena, la puta madre que lo parió.
    Kisses. Y un beso en el ojo.

    Comentario de Osvaldo hace 3 años y 39 meses

  13. Me sumo al lamento plañidero de Osvaldo. ¿Así que no quisiste blog en dueto con muá y ahora la propuesta de Don Guijarro es fantástica?... okokok...

    Comentario de V. Onoff hace 3 años y 39 meses

  14. Celosos...

    Comentario de Laviga hace 3 años y 39 meses

  15. Yo adhiero.Ya somos tres los celosos.Te mando un beso en el ojo a vos Bob.Chuick.Cuidate.Somos Famiglia.

    Comentario de Billy hace 3 años y 39 meses

  16. Somos cuatro.

    Comentario de Moro hace 3 años y 39 meses

  17. Ah... bueno. Rebelión en la granja. Lo que me faltaba...

    Comentario de Laviga hace 3 años y 39 meses


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