Laburo España: 250.000 ofertas de empleo

Laviga en la paja ajena

El muy puto

Semejante confesión sin anestesia. No deberías hacerme esto. Dame unos minutos, me falta el aire. Querés tomar algo? No. Bueno, yo si. Vos tranqui, ya vuelvo. Me sostengo de la mesada de mármol. Así nomás. Sin anestesia. Y me sirvo algo. No sé ni qué, pero lleno el vaso. Qué pretendés que te diga? Me venís a buscar y me ves frente al vaso. Me abrazás y me das ánimo. Vos a mi. Yo ni me muevo y me llevás de los hombros otra vez al living. Llego tambaleándome y me siento despacio. Vos te quedás de pie. El vaso quedó en la mesada. Y mi alma? Fijate si no quedó también por ahí. Sin alma no puedo seguir escuchándote. Perdoname. Qué se yo. Volvé en otro momento. Si la encuentro te aviso. Te sentás ignorando lo que estoy pensando. No entendés nada. Te lo digo de nuevo. Tomatelás. No esperarás que yo entienda, o si. Seguís en la misma. Inmutable. Las palabras no deben estar saliendo de mi boca. Seguramente es eso. Si no, ya te habrías ido. Vos sos muy susceptible. Te oigo decir algo. Qué? Lo repetís. Ah... seguís con el relato. Dónde te habías quedado? No no, pará. No sigas. Esto si lo oís. Y obedecés. Y te sentás. Quiero preguntarte cómo fue. No me lo vas a decir. Ahora forma parte de tu intimidad. De "lo tuyo que jamás será lo mío, ni lo nuestro" En cambio te pregunto qué vas a hacer. Tampoco me lo decís. Claro, no tenés ni idea. Sin embargo tu cara está tranquila. Contrasta con cómo imagino yo la mía. Tenés los antebrazos apoyados en tus muslos, los dedos entrelazados y el tronco todo venido hacia delante. Desde esa posición tan atenta, esperás que yo te diga algo. Cambio a un qué vamos a hacer y reaccionás mejor. Bajás la cabeza y sonreís. Sabés cómo seducir. Te veo unas canas. Cuánto hace que no te teñís? Te abandonaste? Me río de lo ridículo de la situación. Vos levantás la mirada y me preguntás qué pasa. En lo que tardas en mirarme yo secuencio los pasos a seguir. Ordeno y organizo en mi cabeza lo que vamos a hacer. Bajito te los empiezo a enumerar. Vos ni bola. Te parás y vas a la cocina. Nos doy unos minutos y voy a buscarte. Te encuentro frente a mi vaso, que sigue tan lleno. Te tiemblan los hombros. Cien años de mi vida por evitarte este momento. Nadie compra mi propuesta y ahí nos quedamos. En una cocina, con dos vidas completas y una a medio armar. Te abrazo. Qué ánimo te puedo dar yo? Pero por alguna razón mi abrazo te alcanza y dejás de temblar. Cómo se lo digo, me preguntás mientras te alejás del abrazo. No como a mí, te pido y te reís. Yo no me río y te pongo una cara. Sorry, decís. Me quiero sentar. Volvemos al living, pero yo elijo una silla frente a la mesa y te ofrezco la de al lado. Prefiero tenerte más cerca. Los sillones a veces se vuelven tan fríos. Fue él? No sé, me decís sin dejar de mirarme. Segunda confesión abrumadora. No estoy para estos trances, yo soy tan old fashioned. No da para reproches sobre cómo no me contaste que anduviste con otro y me callo. Te mataría. Entonces?, te pregunto y vos levantás los hombros. Realmente querés que te mate. Te miro mal y de nuevo tu “sorry”. Para vos nunca fue “the hardest word”. Cómo sigue esto. Trato de pensar soluciones, pero no tengo. Adoraría poder ponerle algo de humor a la situación. No way. Y vos, mirándome como un perro confiado. Te falta sacar la lengua y ponerte a jadear. No puedo evitar imaginarte jadeando y me da vergüenza. Vos confiás demasiado en mi. Una boludez. Te sugiero hacer una consulta médica. Sugerencia estúpida, vos ya la hiciste. Confirmado? Ahá, me decís. O sea...? O sea, contestás. Ok. Ya entendí. Vuelvo al qué hacemos y vos a tu cara de perro confiado. Realmente no tenés idea. Rescato tu cómo se lo digo como para despertarte del insomnio y me mirás aterrado. Claro, si no fue él, estás en un quilombo. Y él? Uh, decís y la amargura y la culpa se te escurren por la cara. El hijo que crece adentro mío me pide a las patadas que me tranquilice. Típico pedido imposible de hijo. Ya empieza con los absurdos del tipo alcanzame la luna. Respiro hondo y vos me mentís que todo va a andar bien. Yo hago que te creo y vuelvo urgente a tu tema. El virus que te crece adentro nos pide a los golpes que te apures.

Referencias

Dirección para referencias

Comentarios


Recordar datos


Laviga en la paja ajena © Todos los derechos reservados al autor
Sindica este sitio usando: RSS 1.0, RSS 2.0, Atom.
Esta bitácora se mantiene con Bitacoræ.
ADN.esADN.es Medio Oficial Premios Bitacoras 2008: Rock in rio