El 4 nunca fue un buen número
Laviga - 30-06-2005 19:18:40 | Categoria: Pre Textos
No me pidas unas palabras. Sabés que para mi, las despedidas son terribles. Me viste despidiendo a muchos y ya sabés que no es mi fuerte. Dejá tu valija quieta. Te vas porque querés. La otra valija, la que no es tuya, la nueva, en su primer viaje. Igual que quien la llenó, que hoy también se va. Con vos. Cero experiencia en viajes. Cero experiencia en vos. Le vas a enseñar como hiciste conmigo? Por suerte yo también tengo compañía hoy. Quizás yo también me dedique a enseñarle lo que alguna vez aprendí de vos. Ahora que te vas. Podremos? Vos me dijiste que si. Que vamos a poder. Dejá quieta la valija, please! O rompela de una vez y quedate conmigo. Charlás con tu gente mientras yo hago que miro las revistas del quiosco. Nuestros futuros aprendices se miran. Son cómplices. Ellos saben. Saben. Entre los dos suman los cuatro anchos. De esta salimos perdedores. Veo la tapa de un diario en alemán. Quisiera descifrarlo. Mucha diéresis para un solo día. Giro para buscarte y estás a mi lado. Enorme. Con esa sonrisa. Cómo podés sonreír en un momento como éste. Ya es hora? No, y me abrazás. Te respondo escondiendo mi cara en tu campera. Vas preparado para el invierno de allá. En cambio yo, en un rato vuelvo al horno porteño. Ellos, los aprendices, nos miran como al descuido. No nos pierden de vista. Vos te das cuenta y te reís. Yo también. Ridículos. No vieron las cartas que tienen? Me mostrás tu cuatro de bastos y yo saco de mi bolsillo el de copas que me diste hace unos días cuando me dijiste de una vez vámonos al mazo! Pedímelo de nuevo. Quién te dice, ahora me animo. Pero no me lo pedís. Mejor. Ellos miran lo que hacemos. No entienden o hacen que no entienden. Qué no van a entender... Se vuelven a mirar. Saben que ganaron y sonríen. No mucho. Basuras. Vos y yo seguimos con nuestros cuatros en la mano. Te besaría. Unos meses me decís. Y no te creo. Vos tampoco te la creés. Otro abrazo. Este te lo doy yo. Con fuerza. Y vos te arqueás y después te acomodás en mi hombro, riéndote. La parodia de la exageración. Yo te la sigo y hago de cuenta que te palmeo la espalda. Y solo te estoy tocando y sintiendo tu perfume. Dos comediantes. Los dos estos se miran. Serios. Sacan sus anchos y nos rodean con sus brazos.
A vos te acomodan el pelo y a mi, el cuello de la camisa. Marcan territorio. Vos y yo nos miramos desde estas dos acciones. Quiero creer en lo de unos meses. No puedo. Veo como se aleja tu valija por la cinta. Tu aprendiz me mira. Me sonríe. La puta que lo parió. Vos ves la escena y mirás por encima de mi hombro. A vos también te sonríen. Qué se siente que te gasten desde cartas ganadoras? Alguna vez leí que el azar es obsceno. Miro tus manos. El cuatro sigue ahí, arrugado y transpirado entre tus dedos. El mío sigue intacto, también entre mis dedos. Yo no transpiro. Siento un frío infernal. Como el que te espera allá. Abrazame. No. No da para otro abrazo. Vamos a tener que buscar otra excusa para tocarnos. Qué hora es, pregunta alguien. Forros. A quién le importa la hora. Miro el cartel que te habilita para separarte de mi. Vos también lo ves. Y ellos. Comienzan las despedidas. Besos y abrazos. Yo te miro mientras vos cumplís con todos. Pienso en cada una de las cosas que podrían retrasar tu viaje. La del atentado es violenta, pero aún así me parece aceptable si ayuda a que te quedes. Llega mi turno. Los dos nos miran. Atentos al detalle. No nos van a dejar solos. Mendigamos un minuto de intimidad. Denegado. Era obvio. Tampoco van a dejar que mi beso sea el último que recibas. Vos me empujas a un costado y en un segundo quedamos escondidos de sus miradas. Tu espalda y la gente disimulan tu beso. Cómo te animaste? Te dio por la audacia a último momento? Otro beso, y yo insulto el momento pensando en que nos miran. Me separás y me das un abrazo con ruido. Game over. Los curiosos de turno dejan de mirar. El escándalo ya pasó. Habrá sido una equivocación, piensan, se relajan y siguen con sus viditas. Llegan los aprendices asustados. Se perdieron la mejor parte. Nos llevamos el envido, parece. Vos te reís y yo te sigo. Qué se siente que te gasten desde un 33? Más formalidades y dos caras de culo. Un apretón, dos abrazos y tres besos simples. Te veo alejar por esa fucking escalera. No te das vuelta. Yo tampoco. Honro la espalda que nos protegió durante el beso. Siento una mano pesada en mi hombro. No me apures, dame un segundo, no interrumpas mi oración, le digo con el brazo. Desaparecés despacio. Fade out. Unos meses dijiste? No te creo.
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